Rey De Amor
- Fifteen Saturdays
- May 2, 2019
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VIERNES SANTO
1ero de Abril de 1994
J.M.J.

Querido Padre Tomás:
Cuando el cardenal Sin es alabado por sus muchos talentos, bromeando, él relata la historia bíblica de la entrada de Jesús en Jerusalén. "Jesús montaba un burro cuando entró en la ciudad. Naturalmente, la gente empezó a cantar mientras las mujeres desplegaban sus mantos sobre el camino por donde Cristo debería pasar, recibiéndolo en el nombre de Dios".
"El pobre burro pensó que todas las alabanzas y ovaciones eran para él. No sabía que eran para Jesús, que estaba montado sobre él".
Todos nos podemos reír del humor de este cuento porque nos hace pensar en la naturaleza humana. Por ejemplo, como aquellos que no quieren la adoración perpetua en su parroquia: me recuerdan al burro. Piensan que toda la alabanza del la gente es para ellos.
O piensan que Jesús no se lo merece? La adoración perpetua es la alabanza por todo lo que Jesús ha hecho por nuestra salvación. El Viernes Santo es el precio que pagó al instituír la Eucaristía la noche del Viernes Santo. Primero el banquete, después la cuenta. Jesús dió su cuerpo en la cruz por amor a nosotros, para que nos pudiera dar su Cuerpo y todo su amor en la Sagrada Comunión. La Eucaristía es Jesús, Rey de Amor.
Jesús fué levantado en la cruz con odio, porque no querían que fuese su rey.
"Sobre su cabeza pusieron por escrito, la causa de su condena: 'Éste es Jesús, el Rey de los Judíos'" (Mat 27,37).
Él es levantado con amor por medio de la adoración perpetua. Por nuestra adoración de Jesús en la custodia, hacemos que se derramen sobre la parroquia y el mundo, las gracias y los méritos de la cruz.
"Y yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí". (Jn 12, 32)
Acercándonos a Él con incesantes alabanzas, le decimos al mundo: Éste es Jesús, nuestro adorable Rey de Amor!
Por medio de ;a adoración perpetua lo proclamamos Rey, dándole el honor que realmente merece. Lo sacamos de la cruz de la vergüenza, y reemplazamos la corona de espinas con un trono de gloria rodeándolo de amor día y noche.
Cuando toda la Iglesia lo proclame Rey mediante una renovación eucarística, cuando cada parroquia tenga adoración perpetua, entonces él reclamará su reino y renovará la faz de la tierra.
Fraternamente tuyo en Su Amor Eucarístico,
Mons. Pepe




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