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Tesoro Escondido

  • Writer: Fifteen Saturdays
    Fifteen Saturdays
  • May 2, 2019
  • 3 min read

JUEVES SANTO


31 de MARZO de 1994

J.M.J.

Querido Padre Tomás:


El padre Brian Ahren concelebró esta noche con nosotros la ceremonia del Jueves Santo. Él ha venido de Australia para la Semana Santa en Manila. Mientras comíamos, me contó la historia de Eileen Forth, miembro de su parroquia en Geraldton. Una experiencia similar le ha sucedido a Ann Lucía y Nancy Laneri.

Eileen dejó la Iglesia Católica y se unió a la iglesia Metodista, porque decía que Dios no estaba en la Iglesia Católica dado el poco fervor y fé de la gente.

Un día ella volvió a la Iglesia, solo para agradecerle al padre Ahren todo lo que él había hecho por ella mientras profesaba la fé Católica. El padre no se encontraba en la casa sacerdotal sino en la Iglesia preparándose para la misa del Jueves Santo. Ella decidió esperarlo.

Después de la misa, el padre Ahrem llevó al Santísimo Sacramento en procesión. Cuando pasó por donde Eileen estaba sentada, en el fondo de la iglesia, el padre Ahren la bendijo con la custodia y ella sintió una marea de amor muy fuerte, pero tan suave como una brisa.

Entonces oyó una voz; "Eileen, Yo estoy en Mi Iglesia. Yo estoy realmente presente en el Santísimo Sacramento. pero la gente no me conoce o no me quiere y me deja solo y abandonado. Ayúdame a renovar Mi Iglesia por medio de la adoración perpetua."

Éste es el mismo mensaje que el Papa Juan Pablo II dió a la Iglesia una noche de Jueves Santo, quince años atrás, en su primera encíclica Dominicae Cenae. En esa carta, el Papa dice que "la Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad de la adoración eucarística."

Él llamó a la adoración eucarística "renovación auténtica", y exclamó que éste fué el principal propósito del Concilio.

En su encíclica Mysterium Fidei, el Papa Pablo VI respaldó ésta declaración. En 1965 él escribió esta obra maestra porque dijo que su 'interés' pastoral y su 'preocupación' era evitar que se frustrara la esperanza misma del Concilio. La esperanza de 'una nueva era de de piedad eucarística extendida por toda la Iglesia.'

Lo que sucedió fué que la adoración eucarística desapareció casi totalmente después del Concilio. La encíclica Mysterium Fidei fué profética.

En otras palabras, los apóstoles volvieron a dormirse después que Jesús los amonestara:

"Es que no pueden velar conmigo una hora?"

El obispo Sheen dijo que este había sido un ruego específico que Jesús hizo a sus apóstoles. Él fué negado en ese entonces, y hoy sigue siendo negado por . muchos.

Por esto, querido Tomás, no quisiera que te duermas, sino que estés despierto, alerta y consciente. Es como el americano que el padre Ahren conoció ayer. Se llama Norman Haynes y le dijo al padre Ahren que había estado en Filipinas más de diez años buscando tesoros escondidos. Es una persona muy agradable, y dijo que cuando encontrara todo ese oro, supuestamente abandonado por los japoneses durante la Segunda Guerra mundial, se lo iba a dar al gobierno para pagar la deuda nacional y sacar al país de su pobreza.

Nos reíamos de semejante propósito, cuando lo asocié impresionado a los maestros difíciles de división, desmoralización, apostasía y falta de vocaciones por los que la Iglesia está atravesando en todo el mundo. No nos estaremos empobreciendo espiritualmente?

Nosotros no tenemos que buscar tanto como Norman Haynes para encontrar la respuesta. El Santísimo Sacramento es nuestro tesoro escondido!. Ahora está enterrado en el sagrario, abandonado y olvidado. Cuando exponemos ese tesoro de amor con la adoración perpetua, nos volvemos ricos en la plenitud de las bendiciones y las gracias de Dios.


Fraternalmente tuyo en Su Amor Eucarístico,


Mons. Pepe.


 
 
 

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